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Meditando con Laika © Todos los derechos reservados al autor
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Desde el pueblo las cosas parecen como menos cerca, menos fuertes. A veces, Laika mi amor, tengo la impresión de vivir en una isla fuera de tempo. Pero todo esto es una ilusión. Lo que ocurre allá, por muy lejos que esté, me duele.
Y este dolor es algo que no sé como definir. Está compuesto de mucha tristeza, de inquietud, de miedo, de preguntas... que mis largas marchas contigo no llegan a contestar.
Es cierto que mirar las estrellas me calma, me hace sentir una cierta relatividad con este universo que nos rodea. Y me digo:
Alomejor ellos no miran las estrellas y por esto hay en ellos tanto odio, tanta rabia. Y solo saben romper, destruir, gratuitamente, sin esperanza, sin un querer valiente para el cambio.
Caminando bajo las estrellas pienso en los niños que se creen hombres por la simple razón que han entrado en un juego peligrosamente violento.
En vez de mirar las estrellas estos niños han visto películas donde matar y destruir era sinónimo de virilidad, de fuerza, de valor. Han visto matanzas e injusticias aceptadas por todos, aplaudidas por la muchedumbre. Han sido testigos de atrocidades y los mayores no han dicho nunca basta.
En lugar de contemplar el cielo negro con sus espirales de plata, estos jóvenes han jugado a juegos de vídeo dónde el matar era ganar puntos y ser un campeón. Ah, pobres niños de nuestras inhumanas metrópolis. Pobres ángeles caídos en un pozo de escombros y mierda.
Caminando bajo las estrellas desearía escupir en la cara de estos políticos que solo piensan en discursos y en el Capital y se olvidan de estos niños que ya no son niños. Son diablos que disfrutan del fuego, estos ángeles caídos desde el vacío en el vacío.
Laika, somos todos responsables de lo que nos rodea. De las flores como de la podredumbre. De lo bello como de lo repulsivo.
Quizas habría que mirar a estos niños franceses como si fuesen nuestros hijos, a todos, mirarlos sin miedo, mirarlos con sus mascaras de odio y de violencia, mirar detrás de sus muecas, estos niños que son un espejo, como es espejo estas estrellas que tú y yo miramos mientras caminamos por las calles de mi pueblo.
Lydia | Categoria: General | Enlace permanante
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